Tenga en cuenta el lector que este artista nació en 1957 precisamente en Cartagena, aunque criado en Bogotá, y que recibió en 1981, a los 24 años, una beca que le permitió transladarse a Nueva York para entrenarse y asistir a clases de maestros como Marta Graham, Merce Cunningham y Cho Kyoo-Hyun. Cinco años después, y con la experiencia acumulada, ya había fundado su propia compañía: Athanor Danza-Teatro. Y en obras como Rebis, Sol Níger, Yo, Arbor, Gonzalo, La enfermedad del ángel y Ordalía, dejaron ver no sólo a un bailarín de estilo particularísimo, que mediante el cuerpo en movimiento permitían intuir a un hombre introspectivo, de hondos cuestionamientos existenciales.
"Yo vengo de la ciudad más racista del mundo, Cartagena de Indias. Porque en Sudáfrica el Apartheid al menos estaba declarado, explícito, y por eso lo pudieron derribar. Allá no, es un Status Quo de doble moral y con la compañía hemos logrado un trabajo sofisticado, que hacen estos muchachos, los hijos de las zonas más negadas de la sociedad, de las más invisibles."
Precisamente su larga y exitosa carrera internacional como coreógrafo, ejecutante, librepensador, pero sobre todo humanista, le hizo volver a casa en 1997, para impulsar, junto con la coreógrafa francesa Marie France Delieuvin, un experimento: ofrecer una formación dancística pero humanista a cientos de niños y adolescentes de las zonas marginales de Cartagena, para ofrecerles una salida social mediante la danza. Y al resultado le llamaron Colegio del Cuerpo.
"La identidad a veces nos confina al tema del folclor o de lo étnico, cuando resulta que es más la identidad individual y no tanto la colectiva. ¿Cómo nos movemos cada uno de nosotros? Nuestro propio cuerpo, como un universo único e irrepetible: cómo se mueve, cuáles son sus leyes, sus impulsos, su historia, sus cicatrices, sus gravedades, sus mecánicas, sus arquitecturas. En el Colegio del Cuerpo siempre les decimos a los muchachos que no estamos en búsqueda del cuerpo ideal como en el ballet clásico que son convenciones heredadas, impuestas, racistas."
“De repente podemos visibilizarlos a través de está sofisticación, porque pueden bailar esto en París, en Berlín, en cualquier parte del mundo. Obviamente, Marie France y yo, como artistas activos, les hemos dicho que ellos también tienen derecho a eso. Bailen y algún día ustedes sacarán sus propias conclusiones y formas. Se enfrentan a la música de Oliver Messiaen en el Cuarteto para el fin del tiempo y la bailan a su manera. Yo les construí toda la estructura dramatúrgica de la obra y podemos traducir la realidad apocalíptica de un campo de concentración en 1941 a la Colombia o al México o a la Oaxaca actual, a todo lo que está pasando en el mundo contemporáneo, al 11 de septiembre o a Irak. Pienso que entre más nos globalizamos también compartimos más una conciencia de que somos un cuerpo. Y este es el concepto de esta compañía."

Cuarteto para el Fin del Tiempo del Colegio del Cuerpo bajo la dirección de Restrepo. Las fotos son de Christa Cowrie, fotógrafa del Festival Internacional Cervantino. |
"Hay un claro prejuicio a la inversa, el público general esperaría de una compañía colombiana que recurriera a la música popular propia para nutrir el exotismo, lo que se le pide a las asociaciones de danza del primer mundo. Pero una cosa no invalida a la otra.
"Tenemos un espectáculo que se llama Reconquista, que es un diálogo entre la danza contemporánea y la danza y música tradicional de la costa caribe colombiana. Ellos son bailarines formidables de ese tipo de música porque es parte de su cultura, de su vida cotidiana. Y lo concebimos con Marie France para precisamente mostrarles que es posible renovar la tradición, porque no es simplemente arqueología, museografía ni folclor, es tradición pero también es forja de nuevas tradiciones, es contemporaneidad. Primero redefinamos contemporaneidad en un país como Colombia o en la realidad latinoamericana. La nuestra no puede ser la misma de Pina Bausch porque tenemos culturas que hoy en día viven en la Edad de Piedra, desnudos en la selva amazónica y tenemos el Internet, los núcleos urbanos todos occidentalizados, la globalización. ¿Qué es lo contemporáneo? ¿Los Nukak-Makú que viven en la selva de la Amazonia no son contemporáneos? ¿Esa no es nuestra contemporaneidad?
"Al inicio fue un trabajo de investigación, simplemente de apropiación de esta música totalmente extraña para ellos. Comenzamos con La Consagración de la Primavera de Igor Stravinsky para que ellos sintieran otros orígenes rítmicos, otras fuentes, otros impulsos, y después les propuse esta obra tremenda que es el Cuarteto para el fin del tiempo para ver cómo la sentían y asombrosamente, como todo lo que han hecho desde que empezamos, entraron en ella con una disponibilidad, generosidad y apertura de espíritu tal que esa música ya les pertenece a ellos tanto como la champeta, el vallenato o todos los ritmos que son de su cultura. Y uno se pregunta: ¿es que acaso Messiaen no pertenece a su cultura? ¿Es que acaso la cultura universal no es la de todos? ¿Por qué pensamos que la gente está condenada a la identidad, entre comillas, y no tiene derecho a la identidad como seres humanos?
"Colombia pasa por momentos muy duros desde hace muchísimos años, llevamos una guerra civil no declarada desde hace más de 40 años y realmente nos hemos criado en la violencia como escenario de la vida cotidiana. Estos muchachos que trabajan con nosotros son hijos de este país y de esta sociedad que se ha acostumbrado a vivir con la violencia como el pan de cada día. Y aunque no son directamente hijos de la guerra en el sentido que no son combatientes, niños de la calle ni sicarios, están en situación de riesgo como todos los de esta sociedad, como las grandes mayorías que son comunidades vulnerables porque no hay oportunidades. El gran meollo y motor del Colegio de nuestro proyecto es que propicia oportunidades a través de nuestro oficio y de lo que nosotros somos: bailarines, coreógrafos, artistas, pedagogos para dar oportunidades para revelar estos talentos, estos seres que se acercaron por azar, porque también es una cuestión de suerte, llegamos a ellos, llegaron a nosotros, entendieron el mensaje, lo incorporaron, lo asumieron. Causalidades y casualidades, pero creo que muchos encontraron esta oportunidad y se agarraron a ella y la entendieron, tuvieron la clarividencia de saberse con ese talento y posibilidades de poderse asir a un futuro luminoso.
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