Desde hace unos meses está en las librerías, haciéndose desear, el libro Cinema Now (Taschen, 2007), una especie de compilado de los sesenta directores con “mayor actividad en el mundo” y donde, curiosamente, conviven cineastas bien mainstream como Pedro Almodóvar, con algunos bien independientes como el poético turco Nuri Bilge Ceylan; una mezcolanza que desde la óptica de su autor norteamericano puedo justificar. En esa gorda enciclopedia del cine actual figuran muchos de los maravillosos cineastas cuya obra el BAFICI (Festival de Cine Independiente de Buenos Aires, que acaba de comenzar su décima edición) nos regaló desde el principio, como por ejemplo: Hou Hsiao-Hsien, Tsai Ming Liang, Apichatpong Weerasethakul, Johnnie To, Laurent Cantet, Kim Ki-Duk y Park Chan-Wook, entre otros. Lo raro es que, al final de Cinema Now, hay un direccionario de festivales internacionales, donde el BAFICI no aparece citado, siendo uno de los festivales con programación más interesante, completa y variada de cine independiente (o cine de ahora), del mundo.
¿Nuevo o independiente?
La discusión sobre qué es cine independiente no se agota. Está en el aire y se reactualiza con cada BAFICI. ¿Es el cine de autor, el cine de bajo presupuesto, el cine que apuesta por la forma no convencional de producir películas o todo esto a la vez? ¿Es una cuestión que tiene que ver con la estética, es la búsqueda personal de cada realizador o, como parece ser el concepto vertido en la publicidad de vía pública de esta edición del festival, algo nuevo? ¿Y nuevo, qué quiere decir? El primer afiche que vi de la campaña del 10º BAFICI hacía referencia a Woody Allen. “Ya viste a Woody Allen, vení a ver lo nuevo”, leí. Y sentí un escozor horrible, como si un cualquiera, un desconocido, hubiera insultado a un pariente. Y no es que sea una fan incondicional de Woody, aunque ame todas sus películas hasta Deconstructing Harry y mucho menos, se trata de alguno de mis parientes. ¿Qué fue entonces? Fue una sensación parecida a la indignación porque justamente Woody Allen (como también Fellini, y en otro sentido, Tarantino, también incluidos en los titulares de esta serie de afiches publicitarios) es un autor, un cineasta que siempre ha filmado sus obsesiones, su mundo, su manera de entender la vida y las relaciones. Para qué hablar de Fellini, que nunca pudo filmar su Viaje de G. Mastorna y que creó un poderoso universo personal, que convirtió a su apellido en adjetivo calificativo. Entonces, ¿por qué contraponer a estos autores “independientes”, en más de un sentido, a algo que aparentemente sólo parece poseer la cualidad de lo novedoso? Ser “nuevo”, hoy ¿es un valor en sí mismo, como parece que lo es, ser joven? Lo paradójico es que lo nuevo puede llegar a ser mucho más antiguo que lo que ya cumplió más de cuarenta años. Lo hemos visto más de una vez. Y lo más pero más interesante es que no sólo ya hemos visto a Woody Allen, a Fellini y a Tarantino. También ya vimos a Orson Welles, a Francois Truffaut, a John Cassavetes, a Alain Resnais, y lo mejor es que los vimos en ediciones anteriores del BAFICI. Así como en ésta veremos a algunos no tan “nuevos” pero sí, “independientes” directores, maestros ya, como Peter Bogdanovich, Michael Haneke, Gus Van Sant, Martín Scorsese, Hou Hsiao- Hsien, Werner Herzog, Abel Ferrara, etc. etc.
¿Será que la gráfica no sólo viene a negar/ desconocer /ignorar la historia del BAFICI, sino su propio presente?

| "Io non sono un moderato", documental sobre la campaña de Darío Fó, para la intendencia de Milán. Arriba," Useless", la nueva película de Jia Zhang Ké, sobre el mundo de la moda. |
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